¿Comunicas o expresas?

La era de la información y la comunicación, es la espectacular denominación que nos hemos inventado para referirnos a este comienzo de siglo.

Un siglo en el que, en apenas 11 años hemos dejado de escuchar el timbre del teléfono -ahora podemos elegir la melodía; la mecanografía ya es una disciplina extraña que apenas sirve para complementar nuestros conocimientos infórmáticos y el ordenador se ha convertido en un electrodomñestico imprescindible.

Hace unos días, me percaté de que en el telediario -que mi pobre abuela llamaba el parte– habían hecho referencia hasta en seis ocasiones al twitter para reproducir las palabras de algún famoso. Ya ni siquiera hace falta correr detrás de los personaje públicos, grabadora en mano. Hoy sólo necesitamos sentarnos ante el ordenador. La diferencia estriba en que en este caso el famoso, puede reflexionar y elegir cuidadosamente sus palabras … los que lo hacen.

A primera vista, el cambio sólo afecta a las coordenadas espaciales y temporales. Se trata de difundir nuestras palabras con mayor rapidez y desde cualquier lugar, pero la parte más positiva, no es la rapidez, sino la creaciónde de un hábito de comunicación.

Comunicación

Independientemente de que la red esté plagada de contenidos superfluos e incluso impertinentes, está claro de que se trata sólo de un medio, un medio que se presenta en diversas manifestaciones.

Por mi formación, me llama especialmente la atención la recuperación de la expresión escrita: “Fulano ha escrito nun tweet”; “Le mandaré un mail”; “Me lo dejó escrito en el muro” o “Tu comentario le gusta a 25 personas”. Son frases que hace unos años, pocos años, nos hubieran sonado absurdas, pero que hoy día vienen a definir la forma en que nos comunicamos.

Llegar a esta conclusión me llevó a pensar en cómo afectan estos cambios a nuestro colectivo, cómo usan las personas con discapacidad la red y si ésta ha cambiado sus hábitos de expresión.

La apreciación más evidente es que se reduce la necesidad de desplazamiento, se reduce a cero, nuestra propia casa se convierte en una ventana al mundo, desde la que podemos contactar con cualquiera.

Opinar y comunicarnos, así como la forma en que lo hacemos, es una faceta de nuestra propia personalida, que nos define como lo que somos, así que no dejemos de hacerlo. Allí afuera, hay mucha gente interesada en escucharnos y mucha personas interesantes a las que leer, ver o escuchar con atención

De nosotros depende aprender a explotar estos medios de comunicación, directos, rápidos y globales, de forma útil. Y, lo más importante, de nosotros depende que los demás puedan tener acceso a nuestras ideas y pueda aprender de .nuestras experiencias.

Jose Manuel Corrales Castilla

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